Este equipo es cosa Serbia

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El seleccionado argentino, clasificado a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, derrotó hoy a Serbia, candidato al título, por 97 a 87 en un partido de cuartos de final del Mundial de China, y accedió a las semifinales.

Luis Scola, dos veces medallista olímpico (oro en Atenas 2004 y bronce en Beijing 2008) y subcampeón mundial en Indianápolis 2002, concluyó como el goleador del equipo con veinte puntos, seguido del base cordobés Facundo Campazzo (18 puntos, 12 asistencias y 6 rebotes).

En la vereda de enfrente, Serbia contó con el escolta NBA Bogdan Bogdanovic (21 unidades), dentro de un panorama en el que el conjunto argentino mostró amplia superioridad.

El comienzo fue excelente. Con un deseo absoluto de trascender, Argentina se puso 12-4 arriba en apenas cuatro minutos con Campazzo liderando en todos los rubros (seis puntos y seis asistencias). No obstante los volcánicos emparejaron rápidamente con un par de fallos cuestionables (la terna cobró 11 faltas a un equipo y apenas cuatro al otro), el previsible dilema de los rebotes (15-2) y la total jerarquía de sus múltiples figuras, en este caso Lucic y Jokic (seis cada uno). Así y todo, a pesar de esos factores condicionantes, la Selección cerró el parcial arriba (25-23). Pura actitud.

La paridad en el segundo cuarto, que directamente fue un bombardeo de triples. Y como nunca antes en el torneo, el equipo de Hernández pudo bancar la parada en ese apartado estadístico: 9-16 al descanso. Así sacó dos veces ocho (36-28 a falta de seis minutos y 42-34 a falta de cuatro). En ese rato, se lucieron Vildoza, Lapro y Garino. Incluso Fjellerup y Cáffaro dieron buenos minutos. El problema fue Jokic, quien siguió lastimando hasta convertirse en figura (14). Ese fue el sostén serbio, junto con Bogdanovic (diez). Pero Argentina fue fuerte de la cabeza. Y con muchísima entrega, compensó sus limitaciones para irse al descanso arriba por cuatro (54-49).

Ya en el complemento, Argentina siguió desafiando al favorito, poniéndolo incómodo, aún a pesar del desgaste. Y se mantuvo siempre al frente con momentos de Vildoza, momentos de Deck y momentos de Scola. En los de Djordjevic, esta vez se destacaron Bogdanovic y Bjelica, porque es justo decir que siempre dio la cara alguna individualidad. En ese marco de paridad extrema, el juego perdió brillo pero ganó en emotividad (68-67 arriba). Quedaban diez minutos: es decir, una eternidad.

Lo mejor que tuvo la Selección en el último cuarto es que quiso ganar a toda costa. No especuló, fue al frente y llevó a la duda a uno de los grandes candidatos al Mundial. Y cuando lo pudo quebrar, lo hizo. Jugó un partido perfecto. Sólido de principio a fin. Con compromiso de cada uno de los que ingresó y un planteo táctico extraordinario. El cierre tuvo menos paridad de lo previsto, incluso, a partir de un tremendo pasaje de Scola (terminó con 20), el liderazgo de Campazzo (12 asistencias) y una defensa colectiva emocionante. Fue 97 a 87. Fue, en realidad, una fiesta absoluta.

Argentina ahora está en semifinales. Nadie confió más en este equipo que sus propios integrantes. Y ellos quieren ir por más. Así que habrá que recuperar la serenidad y enfocarse en lo que viene, que será nada menos que una semi ante Estados Unidos o Francia.

Fuente: Germán Beder (prensa CABB).

Fotos: CABB y FIBA.

Diego Vita

Nació en Buenos Aires el 20 de noviembre de 1978. Licenciado en Comunicación Social egresado de la Universidad Nacional de La Plata. Entrenador Nacional de Básquetbol. Fundador, Conductor y Productor General de Gente de Básquet desde mayo de 2001.

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