“Me hice fan de los Timberwolves”

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Nahuel Rizzo se retiró con la casaca de 9 de Julio, visitando a Liniers, a mediados de 2019. Y allí surgió otra etapa de su vida. Salió a cumplir esa peripecia que perseguía en los sueños: paseó por Australia, Nueva Zelanda y recayó en Hawaii (EE.UU). Allí, se enamoró de la mejicana Samantha y ahora conviven en Minneápolis, una ciudad de 420.000 habitantes bisecada por el río Missisipi y plagada de parques y lagos, en el estado de Minnesota. Ya tienen fecha de casamiento para octubre. Aun no regresó a la Argentina. Nos cuenta toda su experiencia sobre sus trabajos, el covid-19, la NBA y los mates en el lago. El jueves pasado, Denver visitó a los Wolves y pudo saludar a Facundo Campazzo.

Pocos sabrán que Nahuel Rizzo (36 años), marplatense de nacimiento y bahiense por adopción, hace casi dos años que está radicado en Estados Unidos. Fue una decisión de vida.

Varias temporadas atrás, había pasado por las ligas menores de Italia. Con lo cual, emigrar era una idea que rebotaba y rebotaba en su cabecita desde hacía años.

Hasta que surgió una mínima oportunidad. Y se animó a afrontarla.

“Estuve paseando por Oceanía, hasta que a fines de agosto de 2019 volé a Hawaii (isla de Maui). Allá vive un amigo de mi viejo desde hace más de 30 años y que tiene una empresa. Ese hombre necesitaba a alguien de confianza. Y yo tenía ganas de inclinarme a otra cosa y una edad para retirarme”, afirmó Rizzo, quien había estudiado inglés de forma particular durante ocho años, pero que igualmente le costó la adaptación.

“Cuando llegué acá, me di cuenta de que no me sirvió de mucho lo estudiado. Tenía mucha teoría y cero práctica. Y aun me falta todavía, aunque una vez que te vas integrando todo cambia y es más fluido”, reconoció Nahuel, quien continuó con su relato en primera persona.

“Estuve trabajando en esa empresa familiar, en la cual rentan motorhomes a turistas y también tenía otro trabajo donde, básicamente, hacía un check-in de los turistas que alquilaban botes para hacer snorkels en medio del mar. Ahí nadaban con tortugas y todo tipo de peces. Muy lindo realmente”, agregó el ex ala-centro.

Todo era novedoso y prácticamente solitario.

“Sinceramente, lo único que sabía hacer era tirar la pelota al aro. Se trataba de la primera vez en mi vida en que tenía un trabajo en serio. Imagínate que al principio fue difícil, se empiezan a juntar un montón de cosas, estar en otro país, con otra gente y solo…”, admitió Rizzo.

Mudanza y casamiento

Al poco tiempo de estar en Estados Unidos, Nahuel conoció al amor de su vida: la mejicana Samantha, oriunda de la ciudad de Cuautla (estado de Morelos).

“Ella vivía en Minneápolis y en octubre fue de vacaciones a Hawaii. Nos conocimos y a principios de noviembre vine a visitarla, para después retornar a trabajar a Hawaii. Después me fue a visitar en enero, para mi cumpleaños, y al poco tiempo decidimos que no queríamos estar más separados. Así que me instalé definitivamente en Minneapolis”, sostuvo.

“Hoy estamos comprometidos y tenemos fecha de casamiento para octubre. A ella le gusta el básquet y lamento que no me haya visto jugar”, subrayó Rizzo, cuyos suegros también los tiene cerca y planea visitar Méjico, como también Argentina.

“Desde que me fui, no volví más al país. Espero que pase todo esto y al casamiento puedan venir mis viejos y amigos. Tengo pensado volver, pero no sé cuándo”, admitió.

Los sucesos le fueron ocurriendo a altas velocidades.

“Ahora trabajo en una empresa bastante grande que fabrica elementos de cocina. Es bastante antigua acá en Minnesota. Me costó un poco conseguir ese trabajo. Pero, buscando, acá encontrás. Ella trabaja de intérprete en un hospital”, señaló.

Covid, yerba y dulce de leche

A los tortolitos, en octubre les tocó atravesar el covid-19, afortunadamente, de manera moderada.

“Lo tuvimos, pero sin ser nada grave. Mi novia se sentía mal y yo no, pero dimos positivos ambos. Nos quedamos adentro y lo pasamos muy light. En el medio fue el cumpleaños de mi viejo, pero no le quise decir nada para no preocuparlo”, aseguró Rizzo.

“En este estado, a mi entender, lo manejaron muy bien al tema. Ya nos pudimos vacunar y, prácticamente, está todo abierto. Para la semana que viene se evalúa que ya no sea obligatorio el uso del tapabocas. No tuvimos una cuarentena estricta”, añadió, quien seguramente tuvo varias rondas de mates con su chica, esperando la recuperación física.

“Samantha no sólo toma mate, sino que me curó los tres mates que traje. Por suerte, conseguimos yerba y dulce de leche. La carne de acá no tiene nada que ver con la argentina. Por acá hay mucho hispano de Uruguay, El Salvador, Honduras, Guatemala, pero argentinos no he conocido. Sí hay un local que vende empanadas y llamado ‘Boludo’, pero no atienden argentinos, aunque sé que el dueño es de nuestro país. Mis amistades, son las de Samantha”, sentenció Nahuel.

¿El ex jugador?

Nahuel asumió su divorcio con el básquetbol. Dejó de lado a la naranja. Aunque no del todo…

“El tiempo que estuve en Hawaii, todos los días a las 7 de la tarde, se armaban picones al borde de la playa y al aire libre Se ponía re lindo”, recordó.

“Cuando me vine a Minneapolis, me anoté en un torneo y se va cambiando la sede por distintos High School. Es muy amateur, aunque igual he visto buenos jugadores. Lo hago para despuntar el vicio, porque se extraña el día a día del básquet. Lo único que no se extraña, es cuando vas a pedir un peso más con algún dirigente o te faltan cosas básicas como el agua caliente”, manifestó entre risas.

“Nuestros partidos son tarde y muchas veces me costó ir porque hacía mucho frío o teníamos un metro de nieve. Ya jugué durante muchos años de mi vida y no tengo la necesidad de dejarla sola a Sam. Pero ahora vienen los días lindos y dan ganas. También voy tres veces por semana al gimnasio”, apuntó Nahuel.

La NBA a 10 cuadras

Habitando en tierra estadunidense donde existe un equipo NBA, es imposible no indagar sobre su vínculo con la majestuosa liga.

“La primera vez que fui a ver un juego de NBA, no había pandemia aun. Fue contra San Antonio y quedé impactado. Era un sueño de toda mi vida, todo te llama la atención, desde la infraestructura, a la organización, el merchandising, los restaurantes…”, dijo Nahuel, que también anduvo visitando otros lugares célebres.

“A Chicago fui tres veces, porque nos queda a 7 horas en auto. Siempre quise entrar al United Center y sacarme una foto con la estatua de Jordan, que antes estaba en la vereda. Pero ahora la corrieron adentro y no se puede acceder por el tema del covid. Tampoco pude entrar al Madison Square Garden, cuando paseé por New York. Esperemos que no falte oportunidad”, confesó Nahuel, que enseguida pasó a analizar al equipo profesional de su estado.

“Los Timberwolves son muy malos, pero me he hecho fan. No van ni para atrás ni para adelante, aunque tienen al Nº 1 del draft (Anthony Edwards) que la rompe. Ojalá que la temporada que vienen, con Bolmaro, mejoren y uno se encariñe más porque hay otro argentino (sumado a Prigioni en el cuerpo técnico)”, rogó.

“En la temporada que viene, si ya todo es más normal, mi idea es sacar un abono. El estadio lo tengo a 10 cuadras, puedo ir caminando”, dijo con una naturalidad que hace abrir grandes los ojos.

“Hubo un partido en el que tenía la entrada pero no pude asistir, contra Brooklyn. Pasó que, acá, la policía asesinó a un chico de color y se suspendió el juego. Se jugó sin público y devolvieron la plata. Ahora espero por ver LeBron y los Lakers. Haré todo lo posible para ir”, mencionó Rizzo.

“¡Hola, Facundo!”

Teniendo la oportunidad y siendo tan basquetbolero, una de las primeras cosas en la que se fijó Nahuel Rizzo fue en qué momento Denver Nuggets -con el cordobés Facundo Campazzo- iba a visitar a los Wolves de Minnesota.

“Había sacado la entrada con dos meses de anticipación para ver a Campazzo. El jueves pasado fue el día y con Samantha llevamos una camiseta de la selección argentina. En la entrada en calor previa al segundo tiempo, justo Facundo estaba debajo nuestro, le pegué el grito, se dio vuelta y nos saludó con muy buena onda. Me quedé con las ganas de sacarme una foto o pedirle algo, pero con el tema del protocolo es complicado. Hubo gente que se acercó al borde del rectángulo y la seguridad los sacó”, explicó y siguió refiriéndose al base argentino.

“Acá de Campazzo muchos dicen que los periodistas argentinos lo ‘inflan’. Pero me encargo de decirles que no es así, aunque me tire el fanatismo un poco. Se habla muy bien de él y, sobre todo, después de la lesión de Murray, porque ahora tiene más minutos y puede demostrar lo que vale. El jueves no le entraron los tiros (2-8 TC y 2-2 t1), pero no jugó mal (6 pts-9 as-3 reb). Tiene más participación (32m) y cumple. El que me llamó la atención es Jokic (31pts-14 reb), porque parece que juega con una “carreta” y contra nenes de 12 años. Hace lo que quiere. Parece que tiene un acoplado y los mata a goles”, tiró sorprendido.

Nahuel tomó una decisión de vida.

Abandonó la práctica activa, se la jugó en el exterior y está por conseguir su propio anillo en Estados Unidos.

Todo, con la pasión de siempre.

Luciano Mutti

Nació el 5 de febrero de 1975, en Bahía Blanca. Periodista deportivo. Ex diario La Nueva. (21 años) y Revista Encestando (10). Escribe para Gente de Básquet desde agosto de 2016.

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