Basquetboleando 1

¡Para reír!

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La idea fue tratar de armar un texto sin sentido alguno. Sólo, crear una historia ficticia conjugando la mayor cantidad de nombres, apellidos y apodos posibles de quienes forman parte del ámbito basquetbolístico local: jugadores, entrenadores, árbitros… ¿El objetivo? Amenizar, sacar un poco el foco de la pelotita naranja y robarles una sonrisa en este finde XXL, sin que nadie se sienta afectado, sino todo lo contrario. Salió, lo que salió. Pasen, vean y evalúenlo ustedes mismos. ¡Ojalá lo disfruten!

 

Ingresamos en un fin de semana largo.

Se viene el Loffredo y hay que bancársela en las canchas.

Es la Iraola de calzarse un buen Buzzo o Bussetti, porque la baja temperatura te parte al Diomedi y hasta te puede Taján la piel.

Ni los superhéroes Hoffmann o Hildemann te salvarán…

Es cierto, el campeonato todavía está medio Berdini y no Maina hasta las vacaciones de invierno, cuando el público le Ruesga a sus Arcas que no esté Rotta.

Al menos, que lo sorprenda con una Duca verde, como para soñar con un Bonino viajecito a Michigan o Nápoli. Porque en la riñonera de Palumbo, Appella quedan unos pocos pesos…

Gran cosa sería volar por Lan, con un Amigo que ingiera bastante Pollio, no sea tan Vago y le guste andar en la Biggi por el Prado de Palermo.

Así, poder regocijarse de la Costa, gozar de la Rivera, apreciar los Ríos y perpetuar todo en una lujosa Cámara, a lo Bualó.

Lo ideal, hubiera sido concretarlo en la Semana Santarelli, celebrando el domingo de Pascual junto al Sacristán y pasándola onda Reyes, como si fuéramos Santos.

También, sería genial ojear el Montero y disfrutar de los Bellozas paisajes. Algo elemental, Wattson.

Voy a hacerme el Banchero, el Gentili, a ver si alguno de mis Seret queridos me Salvatori para no mandarme Solari.

“¡Starc, Starc!”, golpeé en la puertita del señor López: Torre III, octavo Pizzo.

Automáticamente, comenzó a ladrar el perro. Lástima que no tengo Congos a Manu

Por lo que se percibe, es algo Chiqui, aunque lo estimo Fortelli. De hecho, acaba de escucharse que tiró el Tacchetti.

Igual, al dog lo Aman.

Sigo acá, firme, como el oficial Matute. No atiende nadie. Scarpaci de no estar…

Quizás se fue hasta Garbarino o Ferreyra, ya que andaba complicado con una casa de préstamos que lo tenía a mal traer. Ojalá Sedán

Godio cuando pasa esto. Pero esperaré y prestaré Atencio, aunque ya no me queda demasiado Temporelli.

Sería una Pena irme, Pisani mi Ferrari a toda Velocidad como Prost o Tuero y arriesgarme a pegarme un Pallotti que me haga ver las Estrella.

Aunque dicen que eso es puro Mitoire.

¿“Quetimporta”?, me dice por dentro mi Capocha.

Necesito una Baier

Precisamente, aprovecharé para Safar del lío céntrico e irme hasta el Barbero a ver cómo Marchán las cosas, porque si no me va a Cancellarich el turno.

Hace Meneses que no lo visito.

Estaré allí Andrés de las Trellini. Espero que lo mío no sea Tardío, así no me Serra.

De la vereda de enfrente, alguien me Silva y me grita como un Navallo: “Slonimsqui, Gutt, Bisterfeld…”.

¿Eso fue en Alemañy, Polak o Ruso?

No la cacé…

Continúo.

Mejor me ato los Cardone porque Carci tropiezo y me choco las Paredes con esto de andar con la Roqueta a full en los auriculares. Encima visto de Blanco, es que debo lucirme después de asistir al Sastre.

Paso por el Mercado. Debo comprar Harina.

Planeo preparar la Massa, el Bollo, el Pan y cocinarlo en el Grill. Y quizás hasta me anime con una pasta Frola, por si pinta algo Dulzán y Zani.

También necesito Aceituno -Diez por lo menos, Canella y aceite de Olivero. ¡Ah! Y las pastas Lucchetti.

Espero no ser Gil y no Errazu a las cantidades…

Llego al Pelu.

Antonelli que nada, le pido que me emprolije la Barba, algo Canosa.

Después, que me acomode arriba porque parezco un León como la Barbieri.

Almirón de la vidriera, ni cabida…

El hombre tiene una Sevillano, es algo Mondón y bastante Gordillo.

Le Sacomani, aunque mejor no me hago mucho el Mailo porque el Loco es grandote como Montenegro.

Salgo pipí cucú del local.

Y justo entra un Paquito, que mide la mitad de Pennacchiotti, escuchando una mezcla de Miranda, La Mona y Sebastián.

Para Miguel que Sangineto ya lo agendó…

Ahora me sitúo imaginariamente en el Carminatti, escuchando a De Paoli con Vilouta y clavándome un helado de Renzi, debajo de la Parra.

Nuestro representativo anda Musumeci, aunque a Priore se estima que puede conseguir la Victoria.

Hoy en Díaz, es obvio que ninguno se parece a Román. Ni siquiera a Berón. Sino, más bien a Gigliotti.

Reanudo mi viaje.

Me cruzo con Pineda: “¡Ya sos un Bahiense más, hasta tenés la Cinti de capitán!”, le tiro.

Pienso en Catalá una Legui y verme una peli de Murphy que me haga reír como las de Soriano, sin que nadie me Mandolesi en la Salas donde estoy Morando, aguardando que alguien me haga la Juanpataoro.

¡Así me paso el finde, basquetboleando!

 

Luciano Mutti

Nació el 5 de febrero de 1975, en Bahía Blanca. Periodista deportivo. Ex diario La Nueva. (21 años) y Revista Encestando (10). Escribe para Gente de Básquet desde agosto de 2016.

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