“Quería cambiar y ser cada día mejor”

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Criterio periodístico, visión a futuro, suerte. Cualquiera de las tres opciones pueden explicar por qué Fausto Ruesga no fue uno de los entrevistados durante nuestra estadía en Olavarría. Allí, Bahía Blanca se consagró campeón el Provincial de Cadetes, el 17º en la categoría y el 100º en la historia bahiense. Lo cierto es que la máxima figura del fin de semana, promediando 26,6 puntos y 13,2 rebotes, no fue uno de los elegidos. Intuimos que podía ser MVP, pese a jugar con una molestia en la rodilla. “¿Si? Yo no tenía tanta confianza”, respondió. Su inicio en Olimpo, el momento del cambio, Bahía Basket, los reconocimientos y, ahora, la citación para vestir los colores nacionales.

Extrañamente fue su primera vez con la camiseta de la selección bahiense más allá de haber sido parte de Provincia U17 el año pasado.

Sobresalió en el Zonal, ante el débil Punta Alta, anotando 20 puntos en la ida y 13 en la vuelta. Aunque cuando la vara subió, no mermó su producción.

Fausto Ruesga es, quizá, el mejor ejemplo de superación en el básquetbol formativo de nuestra ciudad.

“Arranqué jugando a los 9 años. Hice Premini, Mini, Preinfa… me costaba mucho jugar, hacía lo que podía y pocas veces tenía protagonismo. Iba más para divertirme con amigos y no lo pensaba como un compromiso o una obligación para ser cada día mejor. Ya siendo Infa entrené mucho en el verano porque quería cambiar y mejorar, quería divertirme pero a la vez ser cada día mejor. Empecé a entrenar con otra mentalidad, por más que me costaba, porque tenía compañeros que jugaban bárbaro y yo era el jugador 11 o 12. Trataba de aprovechar al máximo los entrenamientos. Nunca aporté minutos y muchos puntos; jugaba poco y sabía que tenía que agarrar rebotes y cortinar como un jugador de rol”, se sinceró.

Viene de promediar 26,6 puntos y 13,2 rebotes en un Provincial que lo vio llevarse los premios al máximo rebotero, goleador y mejor jugador. Un logro inesperado para él unos años atrás.

Fausto Ruesga Olimpo

“En 2015 otra vez entrené duro en el verano y me propuse ser más líder en mi equipo. Me costó, porque a veces me despistaba y me enojaba, pero al otro día iba y trababa de cambiar; de a poco fui mejorando. Ese año jugué en Cadetes B y para mi esa categoría me hizo cambiar y agarrar confianza para llegar a hacer lo que estoy haciendo ahora. Ahí aprendí a picar la pelota sin miedo, a jugar 1vs1… En Infa no tenía protagonismo. Eso me puso bien anímicamente y pensaba ‘puedo hacer esto o lo otro'”, contó.

En ese 2015 aparecieron los títulos, aparejado con un nuevo proceso en Olimpo, con logros en Menores tras varios años de sequía.

“Empecé el gimnasio con Matías Gizzarelli, quien me apoyó mucho. Salimos campeones y eso también me ayudó. Recuerdo que pensé que iba a quedar en la Selección y no fue así, fue un bajón para mí. Estuve un tiempo mal, no quería ir a entrenar. Dije ‘si no quedé en esta Selección para qué voy a seguir esforzándome, me dedico a estudiar y listo’. Pero seguí entrenando, al otro año ya siendo Cadete volví a agarrar confianza, me fue bien, jugué un poco en Juveniles y aporté cosas al equipo”, sostuvo Fausto.

Sin dudas, su actuación en el Provincial de Olavarría fue determinante para pegar un salto de calidad. El que lo llevó a estar preseleccionado con la U19 nacional.

Integrando una camada ultra ganadora, Bahía fue de menor a mayor. El propio jugador lo cuenta.

“Con La Plata planteamos una defensa intensa en toda la cancha como para desgastar al rival, sabiendo que teníamos un plantel mucho más largo. Eso nos dio resultados, corrimos y ellos no tuvieron buen balance. Después San Nicolás siempre es un rival complicado y venía con el envión de haberle ganado a Mar del Plata el día anterior. Entramos bien, más allá de que no encontramos mucho juego en el inicio. Con Junín ellos entraron más enchufados que nosotros y lo pagamos; fue un primer tiempo muy duro y nos fuimos mal al vestuario. Ya en el ET hablamos, refrescamos jugadas y ver lo que nos estaba trabando. Entramos al segundo tiempo diferentes, ellos no tuvieron reacción y así lo ganamos. Olavarría era, a priori, más accesible que los demás, pero era el local y no iban a regalar nada. Por eso entramos tan fuerte desde el primer minuto y sabiendo cómo jugarles. Sacamos una ventaja muy rápido y todo funcionó”, señaló.

“Y en la final no cambiamos el estilo. La idea siempre fue rebotear y correr, pero el partido empezó con ellos más enchufados y nos dominaron los primeros 15 minutos claramente. Nos sacaron 9 puntos y lo sentimos, estábamos nerviosos por momentos pero sabiendo que la rotación y que si empezábamos a jugar en equipo, pasándonos la pelota, nos íbamos a llevar el partido. Cambiamos la cabeza en el final del segundo cuarto y después un par de triples nos ayudaron mucho. El segundo tiempo fue totalmente diferente, hicimos los sistemas como quisimos y ellos sintieron el recambio. Sacamos una buena ventaja hasta que se nos vinieron, pero con un par de contra ataques liquidamos el partido y logramos el campeonato”, recordó Ruesga.

Fausto Ruesga Bahía Basket LDD

Fausto es actual jugador de Olimpo y de Bahía Basket en la Liga de Desarrollo. En ambos clubes aprovecha mucho lo que sus jerarquizados entrenadores le enseñan.

“Todos me apoyaban. Daniel Allende, (Juan Martín) López, me dicen que me fije más en qué voy a jugar el día de mañana. Eso me hizo pensar mucho y este año con la llegada de Bahía Basket, a Mauro Polla le pareció muy bien que haya decidido jugar de tres porque de cuatro no lo voy a poder hacer y de cinco, menos.  Me están ayudando en un montón de cosas, fundamentos, conceptos, mecánica de tiro, juego en equipo… No solo en cómo jugar al básquet sino en cómo comportarnos fuera de la cancha. El Puma (Montecchia), Mauro (Polla), Sepo (Ginóbili), Pepe (Sánchez), todos me apoyan. Cuando tenemos técnica individual con Pepe es hermoso. Bahía Basket en sí es una hermosa experiencia”, mencionó.

En Bahía Blanca fue ala pivot, en Olimpo ha llegado a ser el interno definido por sus centímetros y en Bahía Basket ya lo proyectan con un alero neto.

“Ahora me siento bien jugando de tres, pero al principio me costó un montón jugar de frente. Me acuerdo que repetía cómo buscar el ángulo de pase, no ponerme la pelota arriba de la cabeza, la postura, amenazar siempre al aro… Ahora estoy entrenando mucho la rapidez del tiro y el dribbling. El resto queda en mí. Trabajar solo, darme tiempo, comer bien, sano; son todas cosas que nos repiten”, dijo.

Y ahora, los colores celeste y blanco en el horizonte…

“Sé que me faltan muchas cosas. Me puso muy contento este Provincial y quiero ir ya a jugar el Argentino. También el reconocimiento con los premios individuales son estímulos para seguir trabajando cada día más, en Olimpo, en Bahía Basket, en la selección o cuando entreno solo”, completó Ruesga, la nueva joyita bahiense. Un ejemplo de esfuerzo y superación.

Mauro Gustavo Giovannini

Nació en Bahía Blanca, el 11 de febrero de 1986. Técnico Superior en Periodismo Deportivo. En Gente de Básquet desde 2011. En Deportes del diario La Nueva. desde 2013. Voluntario en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

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